Por qué nos gusta la prensa francesa
La prensa francesa, también llamada cafetera de émbolo, funciona por inmersión: el café molido pasa unos minutos sumergido en agua caliente y después se separa con un filtro de malla metálica. No hace falta verter con técnica ni controlar el flujo, como en un V60.
Como la malla deja pasar los aceites del café, la taza sale con más cuerpo y textura que la de un filtro de papel. Es ideal para cafés de tueste medio con notas de chocolate y caramelo, y para servir varias tazas a la vez en una sobremesa larga.
Qué necesitas y qué proporción usar
- Una prensa francesa limpia.
- Café en grano y un molinillo que permita una molienda gruesa y pareja.
- Agua a 92–96 °C, es decir, recién hervida y reposada unos 30 segundos.
- Una báscula y un temporizador.
- Una cuchara para remover.
Una proporción de partida es 1:15: 1 gramo de café por cada 15 gramos de agua. Para una prensa de tamaño medio, por ejemplo, 30 g de café con unos 450 g de agua. Si te gusta más intenso, baja a 1:13 o 1:14; si lo prefieres más suave, sube a 1:16 o 1:17.
Las prensas vienen en varios tamaños y no hace falta llenarlas hasta arriba. Si preparas una sola taza en una prensa grande, mantén la proporción: unos 15 g de café con 225 g de agua. Lo que cambia el sabor es la relación entre café y agua, no el tamaño de la jarra.
Cómo usar una prensa francesa, paso a paso
- Calienta la prensa con un poco de agua caliente y tírala. Así el café no pierde temperatura tan rápido.
- Muele grueso, con una textura parecida a la sal gruesa o el pan rallado grueso.
- Añade el café a la prensa y vierte toda el agua de una vez, mojando bien todo el café.
- Espera unos 4 minutos con la tapa puesta, sin bajar el émbolo.
- Rompe la costra que se forma arriba removiendo suavemente, y retira con una cuchara la espuma y las partículas que flotan.
- Baja el émbolo despacio, sin forzar. Si cuesta mucho, la molienda está demasiado fina.
- Sirve todo de inmediato. Si el café se queda en la prensa sobre los posos, se sigue extrayendo y se amarga.
Cómo evitar el poso y el amargor
La prensa francesa tiene fama de dejar poso en el fondo de la taza y de salir amarga. Casi siempre tiene arreglo:
- Poso en la taza: usa una molienda gruesa y pareja, baja el émbolo despacio y deja el último dedo de café en la prensa, que es donde se acumulan las partículas finas.
- Amargor: suele venir de una molienda demasiado fina, una infusión demasiado larga o de dejar el café reposando en la prensa después de prensar.
- Taza aguada o ácida: muele un poco más fino o alarga la infusión medio minuto.
- Sabor rancio: limpia bien la malla y el émbolo. Los aceites viejos atrapados en el filtro estropean cualquier café.
Un consejo extra: si después de servir dejas la taza reposar un par de minutos, las partículas más finas se van al fondo y el último sorbo sale mucho más limpio.
El mejor café para la prensa
La prensa funciona muy bien con tuestes medios y con cafés de perfil dulce y redondo. El grano entero, molido justo antes, marca más diferencia aquí que en casi cualquier otro método, porque el café pasa varios minutos en contacto con el agua. Si quieres que tu café dure, lee cómo guardar el café.
Y si te preguntas por qué la prensa encaja tan bien en una sobremesa, la respuesta está en los rituales del café en Sudamérica: se trata de servir para todos y alargar la conversación.
Preguntas rápidas
¿Cuál es la proporción de café para prensa francesa?
Una buena proporción de partida es 1:15, es decir, 1 gramo de café por cada 15 gramos de agua. Por ejemplo, 30 g de café con unos 450 g de agua, ajustando después según lo intensa que te guste la taza.
¿Cuánto tiempo se deja el café en la prensa francesa?
Lo habitual es dejarlo en infusión unos 4 minutos antes de bajar el émbolo. Después conviene servirlo enseguida, porque si se queda sobre los posos sigue extrayéndose y se vuelve amargo.
¿Por qué mi café de prensa francesa tiene poso?
El filtro de malla deja pasar algunas partículas finas, sobre todo si la molienda es demasiado fina o irregular. Muele grueso, prensa despacio y deja el último poco de café en la prensa.